
Por Luis del Val
14 de abril de 2026La mayor parte de las bajas laborales en las empresas son por motivos de salud. Siguiendo esos datos, parece que los trabajadores españoles somos los que tenemos la salud más quebradiza de toda Europa, porque cuadruplicamos las ausencias, y somos campeones indiscutibles en absentismo laboral.
En todos los colectivos hay personas honestas y, otras, más laxas; cumplidores del deber y descuidados; honrados y estafadores; entusiasmados en su labor y vagos sin disimulos. Y esas -esperemos que excepciones- aparecen en el ámbito periodístico, en el sanitario, en el funcionariado, y hasta en el desconocido sector de escardadores de cebollinos.
Si se tratara de un problema exclusivamente relacionado con la salud, nuestros profesionales de la Medicina ya hubieran dado la alarma, pero pueden aparecer otras causas, como la desgana, el cansancio, la indiferencia, incluso cierta renuencia al trabajo.
Como España es un país donde abundan las medianas y, sobre todo, pequeñas empresas, el absentismo en estos lugares causa un destrozo económico. Un pequeño taller, con diez empleos, sufre la baja de dos personas, y eso supone el 20% de la plantilla. Si ese mismo porcentaje ocurriera entre la Policía y la Guardia Civil, supondría que, cada día, más de 20.000 policías y guardias civiles estarían enfermos, cosa que nunca ha ocurrido.
El médico no puede ser cicatero en proporcionar la baja, porque carga con una tremenda responsabilidad sobre sus hombros, pero tampoco parece saludable -económicamente hablando- que vagas molestias sean un pasaporte para seguir cobrando sin trabajar. Porque el explotador capitalista del puro puede que cometa excesos, pero ni todos los patronos son explotadores, ni todos los trabajadores son honestos.
Y eso lo afirma un trabajador de toda la vida.